En el último año o dos, casi todas las empresas han probado algún agente de IA: un chatbot, un respondedor automático de correos, un flujo que escribe en el CRM. Muchos de ellos hace tiempo que no se ejecutan. La pregunta que nadie se hace: ¿quién les quitó la llave?
El informe 2026 Autonomous Agents Threat Report de Arrakis Security, recogido por Help Net Security el 26 de octubre, apunta justo a ese punto ciego. Durante 12 semanas la empresa analizó miles de agentes en entornos de producción reales.
Las cifras que dan que pensar
- El 76% de los agentes habilitados no se había ejecutado en 60 días; el 44%, en seis meses.
- El 70% está conectado al menos a un sistema sensible (almacenamiento en la nube, servicios de IA, plataformas de marketing).
- El 99,4% de los agentes con conexiones sensibles no tiene protección verificada contra fugas de datos (DLP).
- El 19% usa claves API o tokens que nunca caducan, incrustados en la configuración.
- Alrededor de una cuarta parte de los agentes dormidos puede activarse desde fuera mediante un webhook sin firmar: quien conozca la URL puede ponerlo en marcha.
- El 82% presentaba al menos una exposición; el 46%, dos o más.
Tal Baron, CEO de Arrakis Security, lo resume en una frase: cuando un agente deja de usarse, nadie retira nada, porque en la mayoría de las empresas nadie es su responsable.
¿Por qué afecta también a las pymes?
Es fácil pensar que es un problema de grandes corporaciones. Pero en una empresa pequeña el patrón es aún más habitual: alguien configura una automatización en una herramienta no-code, le da una clave API con permisos de administrador a la tienda online o al correo, el proyecto muere, la persona se va… y la clave se queda. Un atacante no necesita romper nada: le basta con encontrar la puerta que quedó abierta.
El riesgo aparece en tres capas:
- Acceso vivo sin responsable. El agente dormido lee y escribe en tus sistemas igual que cuando lo usabas.
- Puntos de activación sin control. Si el webhook no está firmado ni filtrado por IP, cualquiera puede lanzar el agente, con tus permisos.
- Permisos encadenados. Los agentes se pasan tareas entre sí y envían datos a modelos externos. Un solo elemento mal configurado abre toda la cadena.
Qué hacer esta misma semana
- Inventario. Anota todas las automatizaciones y agentes de IA: Make, Zapier, n8n, chatbot, agente de voz, scripts propios. Lo que no está en la lista no se puede proteger.
- Un responsable por agente. Un nombre que responde por él y decide cuándo apagarlo.
- Lo que lleve 60 días sin ejecutarse, apágalo. Revoca sus claves y elimina sus conexiones. Si hace falta, se vuelve a configurar en 10 minutos.
- Claves que caducan, permisos mínimos. Nada de tokens de administrador: solo el acceso que exige la tarea, y con fecha de caducidad.
- Webhooks firmados. Cada punto de activación debe verificar de dónde viene la petición.
- Protección contra fugas en las conexiones sensibles. Como mínimo, saber qué datos salen y hacia dónde.
Así construimos nosotros los agentes
En BoostYourBiz.ai, la implantación del Agente de Voz con IA y del Chatbot de IA incluye un plan de permisos: cada integración se crea con el acceso más restringido posible, claves con caducidad y un responsable documentado, y a los procesos detenidos se les retira la llave. Si en tu empresa ya hay agentes funcionando (o dormidos), el primer paso de nuestra evaluación de ciberseguridad es exactamente este inventario.
Fuente: Help Net Security, «Forgotten AI agents may still access sensitive company data», 26 de octubre de 2026 – Arrakis Security, 2026 Autonomous Agents Threat Report.